Cómo viste un gentleman: ejercicios de estilo

Publicado el Por
1/25
Nos atrevemos a vestir a algunos de los personajes más importantes de la historia. Imprescindible que tenga un estilo diferente, con personalidad. No te pierdas nuestras propuestas.

> El huerto del Papa
>¡Suma y viste! Carteras de mano
> Las paredes hablan
2/25
Steve Jobs era una rata de garaje. Antes que él hubo otras: John, Paul, George, Ringo... escarabajos de la música pop, también herejes del microchip, outsiders de albornoz y tubos de ensayo. En el diminuto habitáculo los días son idénticos. Pero no estaba solo. Steve Jobs le decía a su amigo Steve Wozniak, tú crees que será posible realizar esta idea. Steve Wozniak se reía y decía: "Me cortaría un maldito brazo a que no es posible, Steve, qué cosas se te ocurren." El mundo de Steve Jobs tenía menos reglas que dedos de una mano, pero las pocas que había eran inamovibles. Una de las reglas de Steve Jobs era que Wozniak, su amigo, nunca se equivocaba. Amigo Wozniak, decía, tienes mucha razón, y se paraba a mirar los esqueletos de pizzas y el fogonazo de neón tiñendo sus melenas. Pero un instante después se incorporaba de nuevo y colocaba su mano sobre el hombro de Wozniak. Hey Woz, decía, juguemos a algo estúpido quieres, juguemos a que es posible, siquiera, intentarlo.
3/25
Steve Jobs detestaba los ordenadores. Él soñaba con crear una máquina más veloz que la mente humana. El problema es que su mente corría cada vez más deprisa y el proyecto iba creciendo en dificultad. Un día en el garaje trazaron una línea. Un eje cronológico. Tardarían varias décadas en acometer su objetivo. No se desmotivaron en absoluto. Pocos años después, con su pequeña criatura viendo la luz, con barbas afeitadas y camisas de rayas, Jobs le dijo a Wozniak: lo importante allí abajo no eran mis ideas. Lo importante siempre fueron tus atajos. Steve Jobs era una rata de garaje. Si nuestro razonamiento fuese tan intuitivo como sus manzanas, diríamos que un grupo de mecánicos cambió por siempre el mundo.

Camiseta El Corte Inglés, chaleco cachemir Cruciani para Just One y gafas Giorgio Armani.
4/25
Quienes conocieron a Jobs en sus inicios le consideraban un inadaptado social, un ignorante que irrumpía en la oficina vociferando. Gritaba, lloraba, pataleaba, siempre uniformado con vaqueros andrajosos y jersey de cuello alto. Pero ese joven con pulsiones de poeta beat fue junto a Bill Gates y Paul Allen (fundadores de Microsoft) -y en palabras de Bono, líder de U2- el inventor del siglo XXI: “otro anárquico fan del rock californiano con sandalias, el Bob Dylan de las máquinas, el Elvis de la dialéctica hardware-software”. A pesar de su difícil carácter no hay nada que reprocharle. Como asegura el ex ejecutivo de Apple Jean Louis Gassé,“las democracias no producen grandes productos, necesitas un tirano competente”.

5/25
No es una broma recurrente. Incluso aunque clavase unas horquillas de pequeño en la toma eléctrica y se quemase la mano, el éxito de Jobs años más tarde consistió en combinar la filosofía empresarial de hacerse rico con una búsqueda de la ‘ILUMINACIÓN’ propia de los sesenta. En eso consistió el hechizo de Apple: idealismo y tecnología, a medio camino entre Thomas Edison y el gurú indio Neem Karolie Baba. Y es que el Macintosh cambió el lenguaje de los ordenadores, el iPod -incluido el iTunes- causó un vuelco en la forma de escuchar música y acabó con la tradición del disco. El iPhone revolucionó la telefonía. Y El iPad ha empezado a transformar en el negocio editorial... En definitiva: una Ley de la gravedad 2.0.

Camiseta de H&M y gafas de Giorgio Armani.

FOTOGRAFÍA: Anne House. Realización: Elena Acebo para Ecléctica.
6/25
Espiritualidad, fuerza, sencillez, humanidad. la vida de Brunello Cucinelli es el opuesto exacto de lo que se podría imaginar de uno de los mayores diseñadores de cachemir del planeta. Su búsqueda de la belleza, basada en un capitalismo ético, le acerca a maestros del alma como Sócrates, Séneca o San Francisco de Asis, y se plasma en colecciones exquisitas que fusionan lo mejor de tradición y moda.
7/25
Americana, jersey, camisa y pañuelo Brunello Cucinelli.
8/25
La eterna sonrisa del hombre virtuoso. Brunello Cucinelli hace suyo el mensaje de San Francisco de Asís: “aplicar a todo lo que se hace el fin más alto: el bien”. Para ello no sólo se encomienda a manos sabias, sino también al “corazón de personas generosas, orgullosas de su origen y unidas a su tierra”. Y es que, como dijo Sócrates: “vendrá un día en el que los filósofos serán necesarios para gobernar el mundo”.
9/25
Americana, camisa, jersey, pañuelo y bufanda Brunello Cucinelli.

10/25
Su empresa, emplazada en el renovado burgo medieval de Solomeo, es como un traje a medida que él mismo ha diseñado, cortado y confeccionado y que lleva puesto con una mezcla de orgullo, satisfacción y soltura. Aquí trabajan las cerca de setecientas “almas pensantes” como él define a sus empleados, que contribuyen a producir las maravillosas prendas de cachemir que le han hecho famoso en todo el mundo.
11/25
Americana, camisa, pañuelo y corbata Brunello Cucinelli.

Fotografía: Anne House. Realización: Elena Acebo.
12/25
Tras su apariencia mansa y diplomática se esconde uno de los artistas más perturbadores del último medio siglo. detective del intelecto y creador de imágenes oníricas, en la escuela de bellas artes se encontraba frente a un cuadro cuando le pareció que algo se movía en su interior. desde entonces explora los recovecos de la existencia humana con reminiscencias a Magritte, Bacon, Buñuel o Duchamp.
13/25
Americana y camisa Lacasa & Marañón.

14/25
El torrente fantasioso de Lynch, su gran motor de creación, no parece salpicar su vestuario, con dos señas de identidad innegociables: peinado rebelde con remolino deliberado y camisa blanca por bandera. La elegancia para él es una fórmula sencilla y limitada, sin libertades ni excesos cromáticos. un uniforme impoluto y personal apropiado para alfombras rojas o esferas privadas.
15/25
Camisa y pantalón Lacasa & Marañón.
16/25
Una infancia feliz, Un hogar sólido, una familia equilibrada. “cuando uno desde el principio posee una estabilidad tan grande, se encuentra más inclinado a salir de sí mismo, arriesgarse”. tras casi veinte años sin sentir su pulso acelerarse ingresó en la escuela de arte de philadelphia, entre fábricas, humo, autopistas, “los personajes más extraños, las noches más oscuras, historias cinceladas en los rostros”. Una perfecta cinematografía del alma.
17/25
Camisa y jersey Bellerose.

Fotografía: Anne House. Realización: Elena Acebo
18/25
Impertérrito, sin inmutarse. Resulta curioso que la simple evocación de su nombre, ‘Wim Wenders’, nos remita al holograma de su rostro -gruesa mata de pelo y grandes anteojos- proyectado de golpe en nuestra imaginación. Una imagen que es marca de sí mismo, síntesis de un estilo natural a prueba de accidentes y de malentendidos, agotando un purito cubano en la comisura de los labios con chaqueta de espiguilla multicolor, zapatos deportivos y una cámara de fotos diminuta en el bolsillo.
19/25
Chaquetón Tommy Hilfiger, camisa Lacasa & Marañón, gafas JL modelo vintage Óptica Toscana.

20/25
Entusiasta de la experimentación y enemigo de las fugaces tendencias, el lenguaje de este coloso del celuloide alemán e internacional está claramente dislocado entre dos culturas: la de Goethe y Heidegger, y la de Ray y Ford. No en vano, sus películas tienden a explorar la presencia estadounidense en el inconsciente europeo, más concretamente en la Alemania de la posguerra. Estudiante de medicina y filosofía y con vocación fallida de sacerdote, muchos de sus fotogramas parecen extraídos de obras de Edward Hopper.
21/25
Chaqueta espiga Cerruti, chaqueta Hugo Boss, gafas
22/25
Tras un sinfín de cintas memorables a sus espaldas (París, Texas, El Estado de las Cosas, Buenavista Social Club...) y otros proyectos frustrados como La Letra Escarlata, Wenders se juró no volver a filmar jamás una historia en la que no aparecieran “autopistas, gasolineras o cabinas telefónicas”. Modelo de las inquietudes personales y vivencias de toda una generación, la suya es una gran metáfora sobre la incomunicación y la soledad. Un mensaje de esperanza en el que deben triunfar las relaciones humanas.
23/25
Chaqueta COS, jersey Once Upon a Time, bufanda Guess Jeans, gafas JL modelo vintage Óptica Toscana.

FOTOGRAFÍA: Anne House. REALIZACIÓN: Cuca Azinovic para Ecléctica.
24/25
Sin la mirada de este hombre alucinado todo sería diferente. De no ser por su sensibilidad, su rostro adolescente parpadeando en París, su indigestión de Vogue o Proust y la voz de Christian Dior repitiendo su nombre hasta quedarse afónico, sin duda la moda sería un simulacro sin más. Desde luego sin la portada del times, fragilidad, sedantes, aplausos y electroshocks, Pierre Bergé y la huesuda modelo Betty Catroux, el verdadero estilo residiría en otro lado.
25/25
Americana y pañuelo cuello Silbon, camisa rayas Man, pañuelos bolsillo Silbon y Lacasa & Marañón, gafas Óptica Toscana.